El Bautismo de Jesucristo
Jesús salió de Nazaret hasta llegar a Betania al otro lado del Jordán y acudió a Juan para ser bautizado. Jesús se unió a la fila de los penitentes que pedían el bautismo, aun siendo puro y libre de todo pecado. Él es quien diría a los judíos: «¿Quién de vosotros puede demostrar que he cometido pecado alguno?». Juan conocía a Jesús por la revelación e inspiración del Espíritu Santo (Juan 1:32). Sin embargo, Juan se resistía a bautizar a Jesús diciendo: «¡Soy yo quien necesita ser bautizado por ti! ». Pero ante la insistencia de Jesús, Juan accedió y lo bautizó en el río Jordán. Así, el agua del Jordán se volvió santa y todas las aguas que fluyen por el lugar del bautismo fueron purificadas, renovando las almas de las personas en todo lugar y tiempo.

